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SISTEMAS DE ALIMENTACIÓN PARA FINALIZACIÓN DE TERNEROS

 

Sistemas de alimentación para finalización de terneros de raza    Avileña-Negra Ibérica

Juan José García1, Raquel Posado1, María José Tabernero de Paz1, Daniel José Bartolomé2, Pedro Herráiz3, Eduardo Rebollo3, Luis José Gómez4, Raúl Bodas1

1Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León. Subdirección de Investigación y Tecnología. Carretera de Carbajosa s/n, bajo. 37008 Salamanca. Correo e.:gargarjj@itacyl.es

2Instituto Europeo de Cultura Agroambiental (www.inocua.es)

3Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Avileña-Negra Ibérica. Padre Tenaguillo, 8. 05004 Ávila.

4Universidad de Extremadura, Facultad de Veterinaria. Avda. de la Universidad, s/n. 10003 Cáceres.

 

 

La raza bovina Avileña-Negra Ibérica (ANI) desteta a sus terneros a los 7 meses de edad para engordarlos hasta alcanzar los 500-580 kg de peso vivo, dando canales con pesos comprendidos entre los 280 y 320 kg para edades de 12 a 14 meses. El  periodo de engorde se basa en el suministro de piensos concentrados y forraje, pero en los últimos se ha alternado con raciones basadas en forrajes y ensilados para hacer que el sistema de alimentación sea menos dependiente de la volatilidad de los precios de las materias primas (Casasús et al., 2011, 2012). Este paso de una ración concentrada a otra más forrajera podría suponer una mejora de las condiciones del rumen, disminuyendo el riesgo de padecer acidosis.

Raciones basadas en concentrados muestran ritmos de crecimiento más rápidos (Cooke et al., 2004; Walsh et al., 2008; O’Kiely et al., 2011), mientras que raciones unifeed a base de ensilados podrían dar lugar a peores índices de conversión y crecimientos más lentos (Casasús et al., 2012). Por otra parte varios autores señalan (Calsamiglia et al., 2012; González et al., 2012) que raciones a base de concentrados favorecen el desarrollo de acidosis ruminal, aunque no siempre se muestran los síntomas clínicos.

Con el objetivo de conocer los efectos de los dos sistemas de engorde en terneros de raza ANI, se realizó una prueba experimental sobre 14 animales con valores medios de 7,3 meses de edad y 270 kg al inicio del cebo, divididos en dos grupos de 7 animales, para comparar la alimentación a voluntad con concentrado y paja de cereales (grupo PIENSO), frente a la utilización de una mezcla unifeed (también a voluntad) a base de ensilado de maíz suplementado con concentrado (grupo UNIFEED), en el cebadero comunitario de la SAT, Vacuno Avileño de Calidad. Para la obtención de medidas de pH y temperatura ruminal se introdujeron bolos en el retículo-rumen de los animales cuando alcanzaron un peso de 500 kg con un aplicador vía oral y se realizó la recogida de datos de forma semanal.

El pH medio y máximo ruminal fueron más bajos en el grupo UNIFEED que en el grupo PIENSO, a pesar que este último, al disponer de paja de cebada a voluntad, se esperaría un pH menor que el del grupo UNIFEED (Gasteiner et al., 2009; Bach et al., 2007; Moya et al., 2011), por tener un mayor porcentaje de fibra neutro detergente total. Pero los problemas de acidosis no sólo están relacionados con la composición  del alimento sino también, con el comportamiento de los animales. Así los animales del grupo PIENSO accedían a la tolva a lo largo del día mostrando un consumo constante, mientras que los animales del grupo UNIFEED se les administraba la mezcla a primera hora de la mañana intentando ingerir la máxima cantidad en el momento de la distribución, lo que podría contribuir a la inestabilidad de las condiciones ruminales (Schwartzkopf-Genswein et al., 2003) y aumentar el riesgo de padecer acidosis (Kaufmann, 1976; Robles et al., 2007). Además de esto hay que añadir el efecto que los fenómenos de competencia potencian la reducción del número de comidas y  aumentan la cantidad de cada toma (Lisvhsin et al., 1995; Bach et al., 2007; Robles et al., 2007; González et al., 2008). En este sentido, la evolución del pH a la largo del día fue diferente en los dos grupos mostrando siempre valores más altos en el grupo PIENSO, aunque la cantidad de alimento ingerida podría ser similar (Schwartzkopf-Genswein et al., 2003). Por lo que no sólo una adecuada formulación de la alimentación es suficiente para disminuir el riesgo de acidosis sino que también es necesario llevar a cabo un manejo adecuado en el modo de la distribución del alimento.

La temperatura ruminal podría utilizarse como indicador de la temperatura corporal, algunos autores han señalado que la acidosis ruminal subaguda produce aumento de la temperatura y podría utilizarse como un indicador de ella (ALZahal et al., 2007a, 2008). Pero en la prueba no se observaron diferencias significativas entre las dos dietas sobre la temperatura ruminal, y ningún animal sufrió procesos de acidosis subaguda (periodos de más de 3 horas a pH inferior de 5,5), lo que ha podido influir en que no se detectaran cambios en la temperatura.

Los datos de rendimientos obtenidos se encontraron dentro del rango esperado para animales de similares caracteristicas de la raza (Fernández-Perea y Alenda-Jiménez, 2004). Pese a las diferencias observadas en el pH ruminal, ambas son adecuadas para satisfacer las necesidades de los animales y mantener el ritmo de crecimiento (Moya et al., 2011). El  ensilado de maíz supone un gran aporte de energía a la ración y contribuye a que los animales expresen su potencial de crecimiento (Casasús et al., 2011; Keane et al., 2006). Sin embargo, la elección de un sistema u otro de alimentación deberá hacerse considerando, además de lo expuesto en este trabajo, del precio final de la alimentación por cada kilo de carne producida, es decir de su efecto sobre la rentabilidad.

 

Proyecto Financiado por Convenio de colaboración CO09-073 entre el INIA y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Consejería de Agricultura y Ganadería, Junta de Castilla y León).

 
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