Diego Torres González, de la ganadería Aurelio Jiménez y Hermanas, fue uno de los protagonistas del Concurso-Subasta Nacional de la Raza Avileña-Negra Ibérica tras alcanzar uno de sus ejemplares un precio de 20.100 euros en la subasta
El animal, que además había obtenido el primer premio de la tercera sección del certamen, es fruto de años de selección genética y de un sistema de manejo marcado por la trashumancia. Para Torres, su venta supone mucho más que una cifra: representa el reconocimiento al trabajo de toda una familia dedicada durante generaciones a la raza Avileña-Negra Ibérica.
¿Desde cuándo trabaja con la raza Avileña-Negra Ibérica? ¿Es una ganadería familiar?
Trabajo con la raza Avileña-Negra Ibérica desde que tengo uso de razón. Me incorporé a la ganadería con 19 años y sí, se trata de una ganadería familiar.
¿Con cuántos animales cuenta actualmente la explotación?
Al ser una ganadería familiar, mi hermano y yo tenemos dos explotaciones que funcionan como una sola. Contamos con alrededor de 400 cabezas de ganado vacuno de raza Avileña-Negra Ibérica. Además, tenemos ovejas merinas y yeguas hispano-árabes e hispano-bretonas.
¿Por qué la Avileña-Negra Ibérica? ¿Qué tiene de especial para usted?
En primer lugar, porque soy de Ávila. Pero también porque considero que es una raza muy rústica, muy fértil y que, económicamente, compensa.
Uno de sus toros alcanzó los 20.100 euros en la subasta. ¿Qué características tiene un animal para llegar a alcanzar ese valor?
Creo que tiene mucho potencial genético, ya que nuestra ganadería es genéticamente muy importante dentro de la raza Avileña. Además, morfológicamente es un animal muy bonito y consiguió el primer premio de la tercera sección de la Feria de Ávila, algo que también le aporta valor.
¿Esperaba alcanzar una cifra así?
No, no esperaba llegar a esa cifra. En ese momento tampoco te da tiempo a pensar demasiado. Ahora sí pienso que hemos hecho las cosas bastante bien dentro de esta raza y que va a ser muy difícil superarlo.
La trashumancia forma parte de su sistema de manejo. ¿Cómo influye en los animales que crían?
Creo que influye mucho porque los fortalece. Son animales que han llegado a recorrer unos 300 kilómetros andando a lo largo de su vida. Para mí es comparable a un deportista de alto rendimiento.
¿Cuánto trabajo hay realmente detrás de un toro como este?
Hay una vida entera de una familia. El animal tenía 24 meses, pero para conseguir algo así hay detrás una familia que lleva toda su vida esforzándose y criando animales competitivos.
A la hora de seleccionar sus futuros reproductores, ¿qué características busca?
Valoramos mucho la morfología y que sean animales muy rústicos, especialmente porque hacemos trashumancia. También damos mucha importancia a la fertilidad: no es lo mismo un animal que pare todos los años que uno que lo hace un año sí y otro no.
En los machos y hembras que dejamos como reproductores también tenemos muy en cuenta sus antecedentes, tanto por parte del padre como de la madre.
¿Qué es capaz de ver un ganadero en un animal que quizá pase desapercibido para alguien ajeno al sector?
Se ve cuando un animal es diferente. Cuando algo destaca, cualquier ganadero lo aprecia. Una persona que no conoce el sector puede ver simplemente una cosa negra con cuernos; un ganadero ve muchas más cosas y, además, imagina lo que ese animal puede llegar a dar.
Este toro obtuvo también el primer premio de su sección. ¿Qué importancia tienen los certámenes ganaderos para una explotación como la suya?
Participamos todos los años en el Concurso-Subasta Nacional de Ávila. Estos premios tienen bastante importancia porque muchos ganaderos confían en el criterio de la Asociación y entienden que un animal premiado está entre los mejores de la feria.
¿Qué significa que otro ganadero esté dispuesto a invertir más de 20.000 euros en uno de sus animales?
Me enorgullece que haya personas que valoren el trabajo que hemos realizado durante todos estos años. Es una forma de reconocimiento a ese trabajo.
Después de tantos años de selección, ¿cuesta desprenderse de un animal así?
Siempre cuesta. Pero ya estamos intentando conseguir otro animal para llevar el año que viene y que pueda volver a lograr el primer premio de la feria. Siempre trabajamos esperando que el futuro sea igual o mejor.
¿Qué le diría a alguien que escucha «20.100 euros por un toro» y piensa únicamente que se trata de un animal caro?
Le diría que no es solo dinero. Son muchas más cosas: es sentimiento, es trabajo y es el reconocimiento al esfuerzo de toda una vida. No es solo el dinero.






