La celebración del 50 aniversario del Concurso-Subasta Nacional de la raza Avileña-Negra Ibérica rindió homenaje a instituciones y entidades que, durante décadas, han contribuido al crecimiento y consolidación de la Feria de Ávila
La Feria de Ávila celebró el pasado 23 de septiembre uno de los momentos más emotivos de su 50 aniversario: la entrega de los Premios del 50 Aniversario, unos reconocimientos concebidos para agradecer y poner en valor el apoyo, la colaboración y la implicación de instituciones y entidades que han acompañado a la feria a lo largo de estas cinco décadas.
Medio siglo de Feria no se entiende únicamente a través de sus concursos, sus subastas o sus cifras. Detrás de estos 50 años existe también una historia de colaboración, compromiso y apoyo institucional, fundamental para que esta cita se haya mantenido como uno de los encuentros de referencia para la raza Avileña-Negra Ibérica.
Los reconocimientos quisieron destacar precisamente ese recorrido compartido y agradecer a las instituciones que, generación tras generación, han estado vinculadas a la celebración de la Feria de Ávila y al desarrollo de la raza.
Entre los homenajeados estuvieron la Junta de Castilla y León, por su trayectoria de colaboración y apoyo al certamen y al sector ganadero de la Comunidad; la Junta de Extremadura, por la estrecha relación mantenida durante años con una región de enorme importancia para la Avileña-Negra Ibérica y por su contribución a la promoción y desarrollo de la ganadería extensiva; y la Comunidad de Madrid, cuya vinculación con la raza y con la Feria de Ávila forma parte también de esta historia compartida. Al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, por su apoyo y acompañamiento a lo largo de esta trayectoria.
Se hizo un reconocimiento especial para las dos instituciones vinculadas a Ávila y su provincia. El Ayuntamiento de Ávila por abrirnos sus puestas cada año para poder celebrar esta Feria, y la Diputación Provincial de Ávila por estar siempre colaborando con la ganadería y los ganaderos de la provincia, participando especialmente mediante la gestión de su propia ganadería de raza Avileña-Negra Ibérica.
Porque estamos en 2026, Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, hemos querido reconocer a dos ganaderías por mantener viva la trashumancia a pie, como son Jose Andres Torres e Hijos y Hijos de Ezequiel Garcia Garcia.
Al Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Carne de Avila quien representa mucho más que una marca o una certificación, porque defender una indicación geográfica es, en el fondo, defender un territorio y a las personas que lo mantienen vivo.
Al secretario de la Asociacion, Pedro L. Herraiz Espinosa, una persona que ha dedicado tiempo, esfuerzo y, sobre todo, una parte importante de su vida a que las cosas sucedieran.
Y por ultimo, como siempre hay alguien que decide dar un paso adelante y dedicar su tiempo a los demás, y al frente de ese trabajo ha estado su presidente. D. Alonso Alvarez de Toledo y Urquijo,,
Más allá de los nombres y las instituciones, estos premios quisieron reconocer una idea fundamental: una feria que cumple 50 años es el resultado del trabajo de muchas personas y de muchas instituciones que han creído en ella y han contribuido a mantenerla viva.
La entrega de los galardones se convirtió así en un reconocimiento al pasado, pero también en un compromiso con el futuro. Porque la historia de la Feria de Ávila está estrechamente ligada a la evolución de la propia raza Avileña-Negra Ibérica: una raza que ha sabido adaptarse a los cambios, avanzar en selección y mejora genética y mantener al mismo tiempo su esencia, su rusticidad y su vinculación con el territorio.
El 50 aniversario ha servido, por tanto, para mirar atrás con orgullo y hacia adelante con responsabilidad. Cinco décadas después de aquella primera edición, la Feria continúa siendo un espacio de encuentro entre ganaderos, instituciones, técnicos y profesionales, y una plataforma para mostrar el valor de la ganadería extensiva y de las razas autóctonas.
La entrega de estos premios puso el broche institucional a una celebración que quiso reconocer, sobre todo, a quienes han formado parte de la historia de la Feria.
Porque 50 años no son solo una fecha. Son 50 años de ganadería, de familias, de animales, de trabajo, de colaboración y de compromiso con una raza y con un territorio. Y ese legado solo tiene sentido si sirve para seguir construyendo el futuro.




















